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Ceci n'est pas
un Magritte |
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Por Oliver Nesnon |
Cuando ví por primera vez el espectáculo Quidam del Cirque du Soleil, me
dejé envolver por aquella mágica pincelada surrealista que, a todas luces,
rendía homenaje a René Magritte y a André Breton, a través de personajes
construídos en torno a una familia tradicional, padre, madre e hija, en cuyo
transcurso cotidiano irrumpía el mundo exterior representado en una cadena
inagotable de imágenes lúdicas, con sus locos personajes provenientes de
sueños y deseos, inspirados en la iconografía del artista belga.
La
invitación era clarísima: ver el mundo del circo a través de los ojos del
personaje principal, una niña, desbordante de entusiasmo, música, inocencia
y alegría, siempre acompañada de un sujeto de cuerpo desproporcionado y sin
cabeza que se cubría con un paraguas, convertido en conductor de la fantasía
de la niña.
Recordé inmediatamente las pinturas de Magritte y cómo cuando al verlas uno
se hace a sí mismo la misma y simple pregunta: ¿Qué significa esto? "No
significa nada, diría Magritte, simplemente evoca misterio y el misterio no
significa nada tampoco, es incognoscible".
Su obra es más conceptual que la de otros contemporáneos suyos. Magritte
dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes
ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión
la relación entre el objeto pintado y el real.
Dalí invocaba al sub-consciente emocional, Magritte apelaba a la
inteligencia del espectador, buscando siempre poner de manifiesto la
contradicción intelectual o verbal. A diferencia de Dalí, Magritte no usaba
la pintura para expresar sus obsesiones privadas o sus fantasías, sino que
se expresaba con agudeza, ironía y con un espíritu de debate. Tal es así que
el título de sus obras también es surrealista y muy raras veces concuerda
con el contenido.
Es notable el impacto que su obra ha tenido en artistas americanos y
europeos de posguerra, de la talla de John Baldessari, Jasper Johns o Jeff
Koons, entre otros. También ha producido una gran influencia en otros
territorios artísticos como el teatro, la danza, el cine, el circo, como
mencionábamos antes.
Recordemos, como un simple ejemplo, la película El secreto de Thomas Crown,
con la actuación de Pierce Brosnan y Rene Russo, donde se recrea la obra
Golconda de Magritte, óleo sobre lienzo que representa una escena de hombres
idénticos vestidos con abrigos oscuros y bombines, que parecen estar
flotando como globos de helio, con un fondo de edificios y cielo azul. Es
humorístico, pero con una evidente crítica a la convencional eliminación de
la individualidad.
El mismo Magritte vivía en un similar entorno suburbano, y vestía de manera
similar. El bombín era una característica común de gran parte de su trabajo.
En la actualidad la obra está ubicada en la colección Menil en Houston,
Texas.
René François Ghislain Magritte nació en Lessines, Bélgica 21 de noviembre
de 1898.
Realiza sus primeros cursos de pintura en Châtelet. En 1915 comienza a hacer
sus primeras obras en la línea del impresionismo. Entre 1916 y 1918 estudia
en la Academia de Bellas Artes de Bruselas. En 1922 se casa con Georgette
Berger, una amiga de su juventud, quien le sirve de modelo.
Expone por primera vez en el Centro de Arte de Bruselas en 1920 junto a
Pierre-Louis Flouquet, con quien comparte un estudio. En 1922 ve una
reproducción de La canción de amor de De Chirico, que le impresiona
profundamente, y a partir de 1926 se independiza de las influencias
anteriores y basa su estilo en el de De Chirico.
Su primera exposición individual fué en Bruselas en 1927. Al año siguiente
participó en la primera exposición colectiva de los surrealistas en Paris,
donde frecuentó el círculo que incluyó a Jean Arp, André bretón, Salvador
Dalí, Paul Eluard, y Joan Miró. Para entonces Magritte había ya empezado a
pintar en el estilo que predominó a lo largo de su larga carrera, aportando
al Surrealismo parisino un resurgimiento del ilusionismo.
En 1930 regresa a Bruselas huyendo del ambiente polémico parisino, y allí
pasa tranquilo el resto de sus días.
Expone por primera vez en Nueva York en 1936, alcanzando fama mundial en la
galería Julien Levy de Nueva York.
Recibe el Premio Guggenheim en 1956.
Murió el 15 de agosto de 1967 en Bruselas.
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