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NOTICIAS CULTURALES / ANECDOTAS
 
Anécdotas de Matisse
 
Dos anécdotas acerca de la visión que tenía el pintor francés Henri Matisse sobre la pintura, pueden servirte para entender mejor los inicios del arte del siglo XX y su influencia en la pintura contemporánea.
 

La primera ocurrió un día, en que una señora mirando un cuadro de Matisse le dijo al pintor: "Perdóneme, pero el brazo de esa mujer es demasiado largo". Mattisse le respondió: "Señora: eso no es una mujer, es un cuadro".

En la segunda historia, alguien le dijo que era imposible que viera a las mujeres tal como las representaba, a lo que él contestó: ‘Si encontrara alguna parecida por la calle, huiría espantado. Antes que nada, no estoy creando una mujer, sino que estoy pintando un cuadro".

Así pensaba Matisse para quien una pintura debía estar compuesta de tal modo que la gente la comprendiera antes de leer el título. Y esto , no porque pensara que un cuadro debía "imitar lo real". Por el contrario, a Matisse le interesaba que el cuadro hiciera sentir emociones, ojalá las mismas que él había experimentado cuando lo pintaba.

Nacido el 31 de diciembre de 1869 en Le Cateau-Cambrésis, en el norte de Francia, Matisse acabó siendo uno de los nombres de referencia de la pintura contemporánea, pero no se dedicó toda la vida al arte. De joven estudió Derecho e incluso trabajó como pasante de un abogado en Saint-Quentin. Pero ¿cómo llegó al arte?

Fue durante la convalecencia de una enfermedad. Entonces empezó a pintar y se inscribió en academias donde conoció a pintores de la época. Junto con André Derain, Albert Marquet, , Georges Rouault, Maurice de Vlaminck y otros artistas, expuso en el Salón de Otoño de París de 1905.

La muestra, que produjo un escándalo en el ambiente plástico de su época, les valió el mote de fauves (fieras) de parte de un crítico al que en nada gustó la exposición de los entonces jóvenes artistas. El crítico que quería decir que los cuadros eran tan tremendos como bestias feroces buscaba opacar a los pintores que, sin embargo, se sintieron honrados y por bastante tiempo se hicieron llamar fauves. El hecho de no haberse definido como grupo dotó de una vida efímera al movimiento fauvista , que en 1908 se disuelve, siguiendo cada uno de sus miembros caminos divergentes aunque marcando para siempre la historia de la pintura francesa.

Reunidos bajo la bandera del fauvismo estuvieron algunos artistas que ya habían compartido la experiencia de trabajar juntos y cuyos intereses e ideas sobre el arte eran similares, utilizando colores yuxtapuestos con total fuerza para crear espacio y luz, con el fin de expresar sentimientos personales. Estos son los elementos esenciales de la nueva estética, aunque tratados de manera diferente y personal por cada uno de los artistas. Pero sus principios artísticos sólo serían aceptador de manera teórica después de haber dado por extinguido el movimiento (Notas de un pintor, que Matisse escribiría en Le Gran Revue del 25 de diciembre de 1908).

Contemporáneos a los impresinistas, los fauvistas tenían al color como objetivo principal del cuadro. Sin grandes teorizaciones pero actuando reflexivamente en torno a su trabajo, Matisse solía decir: "Para mí lo que viene primero es la sensación, y luego la idea. Quiero llegar a ese estado de las emociones del cual surge el cuadro. Podría contentarme con una obra realizada al primer impulso, pero prefiero retocarla para poder reconocerla más tarde como una representación de mi espíritu".

Matisse pintaba con colores fuertes, brillantes en un atrevemiento nunca antes visto en la pintura. El poeta Apollinaire dijo de él: "Si tuviéramos que comparar los cuadros de Matisse con alguna cosa deberíamos elegir la naranja: sus cuadros son frutos de una luminosidad radiante como la naranja".

Matisse se interesó más tarde también por el arte africano y por todas las tendencias de su tiempo, recibiendo en vida todo el reconocimiento que merecía. Durante sus últimos años, se dedicó al découpage (técnica de papeles pintados y recortados), creando obras de un brillante colorido. También incursionó en el arte religioso: "Comencé con lo secular y aquí estoy en el ocaso de mi vida, terminando con lo divino" dijo Matisse a los 81 años. Murió cuatro años después en Niza, el 3 de noviembre de 1954, hace exactamente 60 años.

 

 



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