La Red Sudamericana de Danza nace en el 2000 como una iniciativa de intercambio entre profesionales y gestores de la danza y la cultura pertenecientes a los países de América del Sur. Mediante sus primeros contactos la RSD realiza diversas acciones y encuentros locales generando un entramado creciente de vínculos, estableciéndose como una plataforma de contacto, intercambio y circulación de información y proyectándose hacia el resto de Latinoamérica. En este proceso van haciéndose visibles personas y grupos de distintas y distantes localidades e identificándose sus potencialidades y necesidades. Los profesionales del sector van conectándose y articulándose en red, abriendo nuevas visiones y construyendo nuevas estrategias mediante una base fundamental de trabajo colectivo para lograr necesarias modificaciones de sus distintos contextos, abriéndose espacios de participación y posibilidades de desarrollo como protagonistas activos en sus culturas.
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La red se concentra en apoyar la comunicación y la gestión y trabaja para la articulación de personas, grupos, organizaciones locales y regionales, sumando insumos y potenciando logros conjuntamente. |
En este mapa diverso y amplio, la danza latinoamericana tenía en común algunas debilidades como, el trabajo en aislamiento, espacios de formación irregulares, dificultad para sustentar la investigación y producción y la carencia de registros que dieran cuenta de las historias y procesos locales. Instituciones que generalmente daban la espalda a la cultura y específicamente a la danza sin legislaciones que protegieran y promovieran el trabajo de los artistas, y fundamentalmente flaqueza en la capacidad de organización del sector para revertir esta realidad. En este sentido la RSD intentó contribuir con herramientas que pudieran apoyar los procesos de organización en primer lugar conectando a los artistas, facilitando la circulación de información. En segundo lugar promoviendo la articulación de éstos, difundiendo mecanismos de gestión que los apoyara en esta articulación y en el fortalecimiento de las distintas áreas.
El territorio en articulación desde el comienzo fue extenso y continuó creciendo, por lo tanto la red adopta un formato semipresencial, realizando y promoviendo encuentros y manteniéndose en el día a día comunicada a través de Internet. Para esto crea una plataforma virtual (www.movimiento.org) de contacto e intercambio de información, donde se da difusión a las personas, grupos, actividades, textos, imágenes, etc. de la danza, fundamentalmente latinoamericana. Los creadores, docentes, investigadores, estudiantes y gestores utilizaron esta herramienta para publicar sus informaciones y vincularse. La información comenzó a circular con mayor dinámica, las personas se encontraron y descubrieron afinidades generando iniciativas y conformando grupos de trabajo temáticos y proyectos comunes como encuentros de creadores enfocados en la reflexión sobre procesos de creación, proyectos de inclusión social desde la danza, espacios de prácticas creativas entre estudiantes, circulación de obras, generación de teoría y publicaciones, colaboraciones entre danza y nuevos medios, etc.
Relacionarse en este complejo entramado produjo conocimiento y mayor conciencia, motivación, responsabilidad y participación de los artistas, una apertura a posibilidades que de a poco va mejorando la formación, producción, circulación de conocimiento y obras, generación de teoría desde la danza, y el registro y difusión de sus procesos particulares. Las debilidades comunes se convierten en el foco y fortaleza del grupo, y la diversidad su riqueza y complejidad; la diferencia es el aporte singular que amplía la visión del colectivo y lo revitaliza.
La red entonces se concentra en apoyar la comunicación y la gestión y trabaja para la articulación de personas, grupos, organizaciones locales y regionales, sumando insumos y potenciando logros conjuntamente. Los logros son desparejos y queda mucho camino para recorrer. En el mapa latinoamericano conviven riqueza y debilidad, analfabetismo y tecnología, tradición y globalización. El esfuerzo es grande, la complejidad y la diferencia están presentes como dificultad y como fuerza.
La danza sale de si misma para relacionarse y repensarse, y en el cruce con otras áreas se revitaliza y moviliza la cultura, siendo la colaboración su camino de desarrollo.
En octubre 2008 la RSD refuerza su herramienta de comunicación más fuerte, convirtiendo al sitio www.movimiento.org en un proyecto común con Idança.net (revista digital referente para la danza brasilera), creando una red social en español y portugués con todas las facilidades de las redes más populares, pero dedicada a la danza y al pensamiento sobre danza. Este se constituye como un espacio interactivo donde las personas pueden publicar su información, entrar en contacto con otros y generar propuestas colectivas; una ventana para la danza latinoamericana en conexión con el resto del mundo. Internet es un enlace valioso, la tecnología permite incluso realizar creaciones en colaboración a distancia. De todos modos la motivación sigue siendo el encontrarse y compartir un arte presencial y vivo por naturaleza. Con virtualidad y tecnología incorporadas, el cuerpo sigue siendo el medio esencial. Encontrarse es fundamental, colaborar, equilibrar posibilidades, reconocer nuestra diversidad como valor; reconocer y hacer valer nuestros derechos... construir y provocar respuestas que fortalezcan nuestra vida, nuestro arte y nuestra cultura. |