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CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD CULTURAL

DE JURAMENTOS
Y PERJURIOS
Mancha el papel: Celso Aurelio Brizuela (Chester Swann) C.I. 231.674

El dilema polarizante de los tirios y troyanos de la turbia política criolla, es acerca de si puede o no jurar Nicanor Duarte para ocupar su deseada banca de impunidad parlamentaria en julio.  Para entender mejor la cuestión es menester repasar sus antecedentes de perjuro consuetudinario, ya que, al violar su juramento hecho al asumir como presidente, de defender y respetar la Constitución y las leyes, debe bastar y sobrar para ser enjuiciado por el pueblo paraguayo.  Si violó varias veces su juramento presidencial, es obvio que tampoco va a respetar su juramento como senador, al que sólo busca acceder para evitar rendir cuentas ante la Patria. 
Es bueno que alguien haga escuchar a la opinión publica la grabación de su juramento presidencial, y para que el propio Nicanor se oiga a sí mismo; para luego hacerle escuchar su juramento como presidente (ilegal, of course) del partido colorado y luego su reticencia a cumplir con la ley y la constitución de no renunciar tres meses antes de las elecciones para poder candidatarse a senador.
Si un ciudadano (llamémosle así) viola su juramento en más de una ocasión ¿a qué darle otra oportunidad para seguir violándolo impunemente?  Creo que Nicanor NO debe jurar en julio, ni en ninguna fecha posterior.  Debe ser desaforado, juzgado y condenado por perjurio, amén de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, ocultación de bienes mal habidos y negociados de autocontrataciones con empresas vinculadas (Sistema Siete y otras que irán saliendo a luz).   Claro que previamente se debe desratizar al palacio de ¿justicia?  y buscar algún fiscal valiente no embarrado con la masonería.
No sé si Dios lo ha de demandar, dada su constante ausencia y dudosa existencia; pero sí merece que la Patria se lo demande.  Nicanor Duarte Frutos es un vulgar perjuro y como tal debe ser tratado por las leyes y, sobre todo, por el sentido común.  Debemos devolver a la Palabra el valor intrínseco que debió tener, antes de ser violada por tipos de este jaez y catadura.  Repito: Nicanor, NO debe ni merece jurar.  Ni por Dios, ni por la Patria, ni por la salud de su difunta abuela porque sabemos que ha de jurar en falso.
 
Si sus cómplices en la política (incluidos los de la oposición ahora triunfante) lo dejan hacer y asumir, serán co-responsables ante la Patria de permitir otra felonía impune de parte suya.
Y NO será justicia  y seguirá el inicuo carnaval de siempre.