El Museo del Ñanduti organizado por artesanas del encaje paraguayo y Paraguay Hecho a Mano reabrirá sus puertas al público en Itaugua, tras un intervalo de tres años. La reapertura será posible gracias a la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Itaugua y a la Casa Parroquial, que presta un espacio dentro del Museo Parroquial San Rafael para que la colección esté disponible.. El acto formal de reapertura tendrá lugar este domingo 6 de julio a las 19.30, y formará parte de la agenda oficial de la celebración de los 280 años de la ciudad. En la oportunidad se hará un homenaje a la artesana Helena Servín de Báez, quien se encuentra afectada de salud y quien fuera activa socia fundadora del “Grupo Artesanal Ñanduti” y del grupo de danza Ymaguare, por la defensa de la cultura itaugüeña.
El Museo es el producto de un trabajo de rescate comunitario de esta tradición, realizado en 2002 con las encajeras del “Grupo Artesanal Ñanduti” y con alumnos del último año del Colegio Virgen del Rosario del Itaugua. La museóloga Alejandra Peña de Paraguay Hecho a Mano realizó la investigación y produjo el montaje de la muestra, y Osvaldo Codas de esa misma organización clasificó la colección.
La primera versión de este museo se había inaugurado en diciembre de 2002 y funcionó en la casa de una de las artesanas, hasta el 2005. En ese momento se recibió apoyo de la Embajada Suiza que viabilizó los fondos a través del Fondec. En la versión actual se han renovado totalmente los paneles explicativos y el mobiliario con recursos propios de Paraguay Hecho a Mano.
¿Qué es el Ñanduti?
El Nanduti es un encaje que nació de la adaptación que las indígenas del Paraguay hicieran del ajuar textil utilizado en las ceremonias de la Iglesia Católica. Se cree que su aparición se dio durante el siglo XVIII. La diferencia fundamental entre el Nanduti y los encajes europeos se basa en que éstos surgen del deshilado de las telas, mientras que aquél se realiza “tejiendo” los hilos en un bastidor, independientemente de la tela. Asimismo, el Nandutí del Paraguay presenta gran variedad de “puntos” o "dechados" de diseño local.
La región de Itauguá es el reducto cultural donde ha permanecido el encaje del Ñandutí, labor asociada a los oficios de la vida privada del periodo colonial. Al igual que otras manufacturas tradicionales, el Ñandutí carece de registros formales en forma organizada y objetiva; la conservación de sus técnicas y usos tiene como único sustento la memoria colectiva que tradicionalmente se trasmite de generación en generación. Esta forma de continuidad cultural ha sufrido, sin embargo, un debilitamiento sostenido durante las últimas décadas.
Cabe mencionar que la comunidad de Itauguá ha sido una de las comunidades artesanas más afectadas por la “modernización” del país iniciada en los anos ´50. Si se considera que Itauguá es una ciudad dividida por una ruta internacional, es fácil detectar porqué ha sufrido súbitamente los embates de una nueva cultura mundializada.
Alerta cultural
En diez anos de trabajo sostenido en la zona, los integrantes de la Asociación Paraguay Hecho a Mano han comprobado que Itauguá se encuentra en un estado de alerta cultural; en efecto, los sistemas tradicionales de preservación de la memoria colectiva se han ido desarmando debido al proceso de rápida urbanización.
Una nueva forma de vida ha sustituido en poco tiempo a la anterior. Los elementos constitutivos de la cultura local han perdido cohesión. Las políticas educativas y económicas no han acompañado este hecho, con lo que se ha producido una ruptura generacional, traducida en pérdida de identidad local.
El Grupo Artesanal Ñanduti
Aún quedan en Itaugua mujeres organizadas y dispuestas a brindar a la comunidad el último aliento de su memoria. Ellas son tejedoras reunidas en el “Grupo Artesanal Ñanduti”. Estas señoras, en los últimos años han constituido lo que se denomina hoy como “museo vivo”, en el que ellas mismas son protagonistas de la conservación y documentación del patrimonio cultural de su comunidad. Este proyecto no pretende una “vuelta al pasado”, sino una comprensión de los procesos históricos por parte de sus protagonistas, la devolución de la memoria perdida, y la restitución de recursos culturales que pueden ser orientados para beneficio de la comunidad. |