El comercio Justo, inicia sus acciones a mediados de 1900, en Europa y Estados Unidos, a través de organizaciones con la preocupación de generar intercambios comerciales éticos, equitativos y justos, para los/as productores/as en pequeña escala de los países económicamente desfavorecidos.
Se ensayaron diversas experiencias de apoyo, especialmente en la producción y comercialización y se fueron generando fundamentos, principios y prácticas que dieron impulso a la creación y desarrollo de este movimiento.
Latinoamérica ha participado desde los inicios, especialmente en la comercialización de productos a países de mayor poder económico, pero, de alguna manera esta participación fue mas en carácter de proveedor que de protagonista activo en los debates y decisiones en el movimiento, hasta años recientes, en que ha logrado hacer llegar no solo su producción, sino su voz, generando espacios, redes y movimientos de dinamismo creciente en la región.
La economía solidaria abarca los procesos económicos que trascienden la actividad exclusivamente comercial, propone prácticas económicas priorizando a las personas y el ambiente, en un ámbito de solidaridad y valores que promueven la actividad asociativa, con una actitud crítica ante el modelo económico convencional que se rige exclusivamente por la oferta y la demanda.
Ambos conceptos y movimientos, aunque con diferencias de enfoques y metodologías, tienen en común la promoción de la justicia, la participación, el asociativismo y la convivencia armónica entre las personas y entre estas y la naturaleza, y, aunque con historias paralelas, actualmente tienden a articularse para el logro de objetivos comunes.
Paraguay participa de estas redes a nivel nacional, regional e internacional, ha logrado insertar productos en el mercado justo internacional, impulsa publicaciones y diversas actividades de promoción e incidencia |